lunes, octubre 24, 2005

la sociedad nos doma

He pasado un buen fin de semana, con mucha paz y muchos pensamientos en la cabeza, y mirando la naturalezas donde estamos y que somos parte de ella. Llegué a otra conclusión clave en mi existencia. La sociedad, el grupo donde estamos inmersos, ya sea la familia, una tribu, un grupo escolar, el mundo en su entera globalización, hace que seamos de una forma u otra. Si yo quiero un día salir desnudo a la calle, no podría porque las normas no escritas entre la comunidad haría que me cogieran preso. Ese instinto de salir desnudo se ve frenado por todos los demás. Y en esto entra en juego la libertad. viendo a los niños correr y divertirse uno piensa que así debería ser, ellos hacen lo que les place, todo lo que su cuerpo y más aún su mente, les dicta. Ellos piensan" quiero saltar un terraplén" y van y lo saltan. La libertad parece ser infinita, pero claro, tropieza con otras personas del grupo y más fuertemente contra el mundo físico. El pensamiento si es infinito, no tiene fronteras, y en mucha gente el cuerpo y la voz quiere hacer lo mismo que lo que le dictan sus ideas. Por eso nos gustan tanto los record guiness, son unas transgresiones de toda ley y eso nos alegra, poder ser libres al completo.
También pensé este fin de semana que unos a otros sólo nos damos la palabra. Sí, no estamos abrazando a las personas a todas horas, ni besándolas ni dándoles la mano. Todo el rato, para estar en contacto con los demás, hablamos, hablamos. O, en mi caso, escribimos. Si no hubiera surgido el lenguaje no hubiéramos llegados hasta este estado de vida, de eso estoy totalmente seguro. El lenguaje es nuestra unión con los demás, la única unión posible de desconocido a desconocido.
He empezado a atisbar las relaciones entre las personas,cómo las sentimos, los lazos que creamos afianzados por nuestra ciencia que se empeña en sacar el adn de nuestros parentescos. Porque uno puede tener un tío, un familiar y no sentir nada, o sea no sentir una amistad fuerte, como la que dictan los afianzadores de la familia. Es un lazo por el azar, querámoslo o no. Pero calro, los científicos quieren decir que un familiar es familiar en adn, en sangre, y al final lo demuestran, porque todo se adecuará a sus ideas. Pero el sentimiento, que forma nuestro pensamiento no tiene lazos,es libre.
Cuando veo a un desconocido en la calle, pienso en qué nos une, y porque no siendo persona no es hermano.

1 comentario:

Edgar Loki dijo...

Sobre la libertad individual

La libertad individual consiste en tener la autoridad suficiente para conducir la propia vida. En consecuencia, se nos priva de la libertad cuando se nos tutela de forma irrespetuosa y se nos impide actuar según nuestros criterios. Esta situación se da cuando, por parte del entorno social, se somete el individuo a decisiones alienas y se lo priva de toda posibilidad de ejercer ninguna influencia sobre la su condición personal. No obstante, no se’ns permite actuar con absoluta impunidad en toda situación ni ejercer nuestra ambición por delante de cualquier otra opinión. Esto no contradice la libertad individual, ya que esta implica una responsabilidad delante la comunidad. La libertad colectiva se podría entender como la libertad individual de todos y cada uno de los miembros de la comunidad, no solo la d’un grupo reducido.

En una sociedad dinámica como la que gozamos en la actualidad, la exigencia de sumisión a la comunidad es un freno al desarrollo comercial y a la flexibilidad que permite una rápida adaptación a situaciones imprevistas y de considerable peligro. De este hecho se extrae que una sociedad donde no se respecta la libertad individual deviene una sociedad rígida y frágil, donde la no aceptación de divergencias respeto a la autoridad central degrada la convivencia hasta extremos insostenibles. La libertad individual, como es entendida actualmente, representa el estímulo necesario y suficiente para conseguir el equilibrio entre las diferentes voluntades y conservarlo de forma perdurable. Si esto es así, es por el simple hecho de haberse superado un límite en la capacidad de una comunidad de absorber los diferentes conflictos que sus componentes son capaces de generar.

Un dato que no podemos obviar es que siempre son las opiniones disidentes y heréticas las que, por la su manifiesta excentricidad, nos ofrecen las soluciones más impensables cuando nos creemos perdidos enfrente una dificultad de tipo insólito. En este sentido, un grupo social dócil se encuentra indefenso cuando se cambia la dirección del pueblo. La autoridad de los líderes solo es útil cuando recibe las críticas más incisivas del pueblo, porque solo este método permite discriminar las autenticas decisiones constructivas del abuso de poder y la arbitrariedad en el juicio. Hasta aquí, estamos de acuerdo en que la libertad individual garantiza la buena salud en una sociedad que tiene la ambición de mantenerse estable en el tiempo respecto a las comunidades vecinas y respecto al equilibrio interno. Esto si, siempre que se evite la lucha extrema y la intransigencia de una minoría belicosa respecto el entorno global.